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Los fantasmas se aparecen en el sanatorio

miércoles, 18 de julio de 2007

SE llama Berta, murió hace décadas. Es uno de los fantasmas que aparecen entre las ruinas del viejo sanatorio antituberculoso ubicado en un recóndito paraje de la sierra de La Alfaguara. La presencia etérea, de la que los vecinos de Alfacar y algunos montañeros han hablado desde hace años, se ha dado a conocer. Unas psicofonías grabadas por expertos en parapsicología y fenómenos paranormales, revelan que la figurar que aparece entre las ruinas, dice por sí misma que se llama Berta.

Lo asegura un joven granadino, Rafael Reyes Casal, profesor de Secundaria, que junto a compañeros de investigaciones paranormales, grabaron varias psicofonías a los largo de los últimos meses. «Es una de las grabaciones, realizada por la noche entre los restos del sanatorio, notamos la presencia de alguien. Le pregunté cómo se llama. Su respuesta quedó grabada en la cinta. Dijo 'Berta', y curiosamente es el mismo nombre de la fundadora del sanatorio antituberculoso, Berta Wihelmi», dice el investigador, que con esta respuesta daba un importante giro a la investigación que desde hace años se sigue en los círculos parapsicológicos sobre uno de los lugares en los que las leyendas populares señalan mayor actividad de lo que denominan almas en pena.

Rafael Reyes se interesó en investigar el sanatorio antituberculoso tras conocer los comentarios de los habituales de la Alfaguara y vecinos de Alfacar. En el año 1923, con el impulso de Berta Wihelmi, se construyó e inauguró un centro hospitalario y de reposo para tuberculosos. El sanatorio se mantuvo hasta la Guerra Civil. Desgraciadamente el frente se estableció en esa zona de la Alfaguara, entre pinares a mil metros de altitud. El sanatorio se abandonó y quedó semidestruido. El tiempo terminó de convertirlo en ruinas. Desde poco después de la guerra se empezó a hablar de apariciones, algunas de ellas documentadas por expertos como Rafael Casares y Juan Arcas, que lo incluyeron en el libro '13 historias de fantasmas, casas encantadas y poltergeist', pero hasta el momento nadie había podido determinar la posible identidad de las apariciones y menos aún fotografiarlas y filmarlas en video.

Rafael Reyes, tras investigar durante dos años, realizó unas fotografías en las ruinas del porche, con una amiga, Yazmina Mimun, en primer plano y con la intención de que los fantasmas apareciesen al percibir la presencia humana. «Sabía que aparecerían. Había notado claramente su presencia», dice Rafael, que asegura que en el margen izquierdo de la imagen aparece la figura de una enfermera vestida como lo hacían a principio de siglo, y en la parte derecha, el rostro de otra mujer. «Hay más fotos que se han hecho a lo largo de los últimos meses, una de ellas con el rostro de un niño, la imagen de un perro y una figura de negro», dice.

Las voces

Las primeras percepciones fueron las voces. Una voz de hombre, una figura de negro que posiblemente podría tratarse de un cura, ya que el sanatorio, durante un tiempo, fue regentado por jesuitas. Habló la primera vez que acudimos al sanatorio. «Mientras veíamos que la grabadora podría tener problemas con las pilas, oímos una voz de hombre que decía 'tranquilo, que sí va a salir'. Allí no había nadie».

Más tarde, con la continuación de las investigaciones, una decena de psicofonías han registrado frases, una de ellas, en latín, y la más importante, comprobada recientemente por sistemas de análisis de espectro de audio, en la que la voz de la enfermera dice claramente: «No me molestes más», y otras palabras imperativas: «Vete» y «No entres dentro». El investigador preguntó, en esa ocasión en la que parecía que la mujer estaba con más intención de hacerse presente, si tenía miedo. La respuesta fue: «Tu sabes que no tengo miedo».

La investigación se da a conocer ahora porque la tarea de analizar las voces está ya muy avanzada. «Está claro que no son voces humanas, la intensidad e inflexión de la voz, más gutural, se muestra claramente como no humana en el análisis del espectro de onda».

Rafael Reyes cree que los campos de energía que se mueven en el viejo sanatorio son la representación de personas que vivieron y murieron allí, que no han podido abandonar el mundo de los vivos porque les ha quedado algo por hacer. «Se manifiestan ante personas que pueden tener una sensibilidad especial para percibir energías y formas», dice Rafael Reyes, pero lo cierto es que cualquier persona que llega al viejo sanatorio, entre los pinares de la Alfaguara, ruinoso y con dos enormes cipreses que flanquean las entrada, siente algo extraño, aprecia un silencio especial, una abrumadora tranquilidad.

Apariciones

Los vecinos de Alfacar siempre han sabido que las apariciones del sanatorio se corresponden con personas que vivieron allí. Saben que Berta Wihelmi tenía la imagen de una mujer muy apegada a su hospital, al cuidado de los enfermos. También saben que allí murieron muchas personas a causa de la enfermedad, entre ellos niños.

En las imágenes tomadas por Rafael Reyes, se aprecian caras de niños entre la maleza y las ruinas, además de la imagen de un perro, posiblemente un Doberman.

El investigador asegura que hay dos entidades enfrentadas, la mujer, que no quiere presencia de personas, y el hombre, posiblemente el sacerdote, a quien no le molesta que allí vaya gente.

Desde hace años, el sanatorio de la Alfaguara es un punto de encuentro para senderistas, ya que se encuentra en una de las rutas más utilizadas de la Alfaguara.

Carmen Porter y el bigote del "Photoshop"

jueves, 5 de julio de 2007

Carmen Porter, esposa de Iker Jiménez y subdirectora de Cuarto milenio, es ahora también colaboradora del programa Las mañanas de Cuatro, donde hoy ha vendido a la audiencia el falso enigma de las caras de Bélmez. Y Concha García Campoy se ha tragado el cuento, incluida una fotografía manipulada con el Photoshop o un programa similar. La imagen, de un guardia civil bigotudo, ha sido presentada por Porter como una prueba de que los rostros del pueblo jienense son retratos paranormales de familiares de María Gómez Cámara, la fallecida dueña de la casa donde se da el fenómeno.
Hace tres años, en el libro Tumbas sin nombre, Iker Jiménez y
Círculo Escéptico (CE). La pruebas del engaño estaban en el libro de Jiménez y Fernández, donde en una foto familiar aparecía el militar con el bigote engominado con las puntas hacia arriba -"tal y como ordenaba el reglamento" indican los autores-, mientras que las puntas del bigote caían en la utilizada para comparar con La Pava. "Tiene la boca abierta en una mueca completamente inhumana (y mucho más como para ser un retrato en el que se está posando), y el bigote... está hacia abajo. Es más, no parece natural, parece un borrón. Si la comparamos con la del bigote hacia arriba, vemos que tanto el gorro como las hombreras están exactamente en la misma posición. El perfil de la cara es el mismo (es decir, es la misma posición) y los ojos muestran la misma mirada. La imagen está evidentemente manipulada, y sabemos que así le llegó a los analistas (José Manuel García Bautista y Rafael Cabello Herrero, página 113 del libro) por parte de Íker Jiménez. Quién ha sido y si ha sido para forzar los resultados, no lo podemos saber", escribía Cárdenas el 5 de julio de 2005.
Gerardo García-Trío, también integrante del CE, hacía pocos días después un pormenorizado análisis del estudio y destacaba cómo la foto del guardia civil era la clave de todo, según el informe incluido en el libro los autores de Tumbas sin nombre, que decía: "La imagen clasificada como Padre (Miguel Chamorro) quizás es una de las que más correspondencias guarden con la imagen fotográfica relacionada. […] El bigote también presenta una similitud abrumadora, curiosamente; así como la revisión anterior es perfectamente coincidente en tamaño, arco de caída y forma, particularmente este elemento creemos que es el más relevante entre todas las fotos verificadas". ¡Cómo no va a haber "una similitud abrumadora" si el bigote ha sido confeccionado a medida por los sastres del misterio!
Si el mostacho del guardia civil se pone en su sitio -con las puntas hacia arriba- y la mueca de la boca desaparece, la similitud entre el militar y La Pava se esfuma, y la idea central del libro de Jiménez y Fernández -que hoy llevaba Porter en el plató- se desploma. Pero ya saben cuál es la máxima del periodismo de imbestigación: "No dejes que la verdad te estropee una buena noticia". Si no,
que se lo pregunten a Ivan Istochnikov.

EL monstruo del Lago Ness



Nessi, el monstruo del lago Ness



Nessie es la serpiente de verano por antonomasia. Debutó en 1933 y, un año después, su imagen fue capturada en una foto en la que se ve un largo cuello y una pequeña cabeza que asoman sobre el agua del lago Ness. Eso atrajo a mucha gente hasta la región de Inverness, donde se estima que hoy en día el turismo del monstruo deja anualmente unos 40 millones de euros.
En 1994, se supo que la foto de 1933 -la más famosa y fiable- es un montaje hecho con una figura flotante; pero Nessie se resiste a morir. No hay verano que no acapare titulares, bien porque se va a explorar el lago con sónar, bien porque los organizadores de un triatlón contratan un seguro por 2,2 millones de euros -como pasó en julio- por si los participantes son atacados por el monstruo.
Sus seguidores lo presentan como un plesiosaurio, un reptil acuático de la era de los dinosaurios. Pero ¿cómo ha podido sobrevivir un único animal durante millones de años?, ¿es un monstruo de longevidad matusalénica?, ¿de qué se alimenta en el lago Ness, donde hay muy pocos peces? Si se trata de una población de varios ejemplares, ¿por qué no se ha encontrado nunca un cadáver? Además, el lago se formó hace sólo 12.000 años: ¿dónde estuvo Nessie hasta entonces?



Todo apunta a una leyenda urbana.

Cuando el ovni se estrella



Cuando el ovni se estrella Roswell
(Nuevo México, EE UU)
Autopsia de serie B


No hay estío sin ufólogos que monten vigilias nocturnas a la caza de platillos volantes. El mito nació en junio de 1947, cuando Kenneth Arnold, un hombre de negocios estadounidense, vio nueve objetos extraños cerca del monte Rainier. Quince días después, la prensa anunció que un platillo se había estrellado en Roswell. Desde entonces, los alienígenas desembarcan en los medios cuando las noticias flojean, aunque, como hace años que ellos mismos flojean, se han acabado refugiando en revistas donde hasta los coches tienen alma.
La última vez que salieron en la tele y la prensa a todo trapo fue en el verano de 1995, por una película de una autopsia a uno de los extraterrestres de Roswell. Los forenses y técnicos en efectos especiales que la vieron concluyeron que era un montaje: los médicos no llevan ni guantes ni trajes anticontaminación -se supone que están ante a un ser de otro mundo-, el cámara rueda de lejos y eludiendo los detalles, el cadáver está en una camilla y no en una mesa de autopsias... "Se trató de un burdo fraude con ánimo crematístico, en el que lo sorprendente es que se le otorgara crédito a un montón de especulaciones, suposiciones, licencias periodísticas y falta de sentido crítico", comenta
Ricardo Campo, del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Laguna y miembro de la Fundación Anomalía.
El principal avalista de la cinta en España fue
Javier Sierra, ufólogo ahora metido a autor de novelas históricas. Defendió su autenticidad en la prensa esotérica y en un libro -Roswell: secreto de Estado- en el que sostiene que el transistor es un invento basado en tecnología del platillo estrellado, que en realidad fue un globo para detectar ondas causadas por pruebas nucleares soviéticas. "Roswell es representativo de la ufología mundial: un bulo alimentado por los medios de comunicación y sistemáticamente explotado por los comerciantes de misterios imaginados", concluye Campo.

Área 51

Área 51



El Área 51 está protegida por estaciones de radar, sensores de movimiento y guardias armados, y no aparece en ningún mapa del Gobierno.
El Área 51 es un remoto trozo de tierra en Nevada, Estados Unidos. Es posesión del Gobierno Norteamericano y se usa, aparentemente, para probar tecnología secreta y nuevas aeronaves militares.

Alguna gente cree que el aeródromo de la superficie es sólo la punta del iceberg y que, debajo del desierto, hay un enorme búnker que alberga un centro secreto de pruebas. Supuestamente, es aquí donde se estrelló el famoso Ovni con sus ocupantes, los extraterrestres Roswell, y donde fueron examinados.

El Gobierno de los Estados Unidos ni admite ni niega la existencia del Área 51. Pero este lugar se encuentra fuertemente custodiado y, a los visitantes inoportunos, se los enfrenta con guardias armados y helicópteros.

Aún cuando el Área 51 no aparezca en ningún mapa del Gobierno Nortemericano, muchos creen en su existencia, y ha sido presentado en los Expedientes X, en el Día de la Independencia y hasta en Los Simpsons.